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La Justicia

La Justicia en el proceso de Toma de Decisiones

Cada día, el ser humano toma decisiones de diferente naturaleza. A nivel laboral, las decisiones se relacionan con la elección de un contrato o proveedor, la adquisición o el retiro de un subalterno, la asignación de tareas o funciones, etc. Las elecciones de los gerentes de proyecto o los líderes en general, tendrán un efecto directo, no solo en los resultados, sino también en su equipo de trabajo.

Un proceso de toma de decisiones debería estar limitado por el principio de la justicia. Un proceso “justo” involucra otros dos conceptos que son el de imparcialidad y el de objetividad.  Para ser imparcial, se requiere contar con toda la información disponible para hacer una elección, mientras la objetividad,  se refiere a la ausencia de sesgos, en la misma circunstancia. La mejor manera de ser imparciales y objetivos, es que podamos demostrar “transparencia” en el proceso; es decir, que todos los criterios que están soportando una decisión, estén sobre la mesa, y su valoración sea conocida, por aquellos que se ven afectados por el proceso.

El acceso a la información por quienes están autorizados, debería estar garantizado, por parte de la persona o el grupo que toma una decisión. Una actitud abierta y condescendiente hacia la divulgación de la información que tenemos como base de nuestra decisión, mostrará claramente nuestra honradez. Del mismo modo, mitigará el surgimiento de conflictos y opiniones incorrectas, debido a que la falta de información o datos limitados, no permiten que las personas tengan el contexto global, en el cual se están tomando las decisiones.

La justicia, también implica que una decisión sea equitativa, o sea que esté libre de prejuicios o favoritismos. Toda persona tiene una visión específica del mundo de acuerdo con sus experiencias y entrenamiento. Con el tiempo, vamos ajustando nuestros pensamientos que se tornan verdades internas y que modelan por una parte, la manera en que juzgamos cualquier hecho y por otra,  la opinión que construimos acerca de quienes nos rodean. Como resultado, aunque nuestras decisiones están dentro de un marco de referencia personal, dejan de ser  equitativas, cuando en el proceso se infringen los derechos de los demás. Es el caso de un sistema de recompensas, en el que no se ofrezcan los mismos premios a personas que han realizado las mismas tareas y tenían las mismas responsabilidades.

Por otro lado, una decisión es equitativa en la medida en que las personas responsables de la decisión,  carezcan de intereses ocultos que puedan sesgar el proceso.

 

 

Si existen estos intereses ya sean reales o potenciales, la persona debería revelarlos, tan pronto como sea posible y dar la oportunidad a la organización de determinar, si  debe seguir participando o no en el proceso. Si la persona tiene el aval para continuar, a pesar de los intereses que tenga, el o ella deberían definir acciones que los habiliten para reducir la influencia de sus intereses, en la decisión final.

La “justicia” considerada como un valor, nos lleva a eludir situaciones discriminatorias, en las cuales una persona o grupo es tratado en forma desfavorable, por el hecho de sus creencias, raza, edad, sexo o cultura.

Efectivamente existen diferencias en deberes y capacidades, pero los derechos son los mismos para todos. En esta discusión, consideramos los derechos, como normas socialmente aceptadas, que  regulan la conducta de cualquier individuo y que en últimas, buscan un bienestar general.

Relacionados con los derechos compartidos por todos, están también las reglas y procedimientos que tienen las organizaciones a las cuales pertenecemos. Estas normas también restringen nuestra conducta. Estamos siendo justos cuando aplicamos estas reglas sin favoritismo o prejuicio.  Con lo cual, deberíamos cumplir las normas y hacerlas cumplir, sin distinción entre las personas que están más cercanas a nosotros o, sin tener en cuenta los  juicios que hayamos hecho sobre una persona, antes de constatar evidencia real que refute o confirme nuestro juicio.

Tomar decisiones que estén dentro de los límites de la justicia, no es una tarea fácil. Esto nos obliga a verificar constantemente los procesos de toma de decisiones en los que participemos, proponer  las correcciones cuando identifiquemos un desvío y prevenir su ocurrencia nuevamente en el futuro.

Por lo tanto, es más probable que una decisión reciba el apoyo de nuestro equipo de trabajo o de las personas afectadas por ella, si la información ha sido correctamente difundida y los criterios utilizados, han sido claros y objetivos.

Por Dora Ariza, Julio 13 de 2008.

Bibliografía

“Code of Ethics and Professional Conduct”, Project Management Institute, USA, 2006.