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Taironas
Cultura Tairona

Se pretende con esta información difundir conocimiento sobre la cultura precolombina Tairona que data desde 100 d.c. a 1700 d.c.

EL PUEBLITO, zona arqueológica localizada y estudiada por Alden Mason en 1922, se encuentra ubicado en las estribaciones del cerro de la cruz, al oriente de Santa Marta, aproximadamente a 40 Kilómetros de distancia; tiene una extensión de 4 Kms cuadrados.

Las imágenes corresponden en su orden a: 1) Aguila Tijereta del periodo Nahuangue, anterior a Tairona y Ave en vuelo del periodo Tairona. 2) Narigueras Tairona. 3) Hombres Murciélago del periodo Tairona. Piezas como éstas, se encuentran en el Museo del oro del Banco de la República en Bogotá-Colombia.

 

Ubicacición Geográfica:

Los taironas ocupaban las hoyas de los rios Don Diego, Buritaca y Guachacha en la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta; los indios de Bonda ocupaban el valle del rio Manzanares; otros grupos ocupaban la costa en la bahía de Santa Marta, en el departamento de Magdalena, en el norte caribeño colombiano (Reichel-Dolmatoff citado por Rojas, 1980).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Aguilas Tairona  

Datos de Interés:

Los taironas fueron un grupo étnico que alcanzó niveles tecnológicos especiales y uno de los pocos grupos que cuenta con supervivientes.
No se han podido ubicar con certeza las ciudades taironas mencionadas por los conquistadores como Bonda, Pocigueica, Taironaca y Betoma. Ni se sabe a cual de ellas corresponde el poblado con el nombre arqueológico Buritaca 200, llamado “ciudad perdida” y que fuera estudiado por Luisa Fernanda Turbay y Gilberto Cadavid, a raíz del hallazgo de unos guaqueros en 1976.

 

 
Narigueras  

Datos Históricos:

Los taironas enfrentaron a los españoles, mediante el sistema de guerrillas, aunque carecieron de tácticas ordenadas guiadas por sus caciques o guerreros. Al cabo de tal enfrentamiento, los españoles optaron por continuar la conquista del interior del territorio y dejar de lado a estos grupos. Si bien los dominaron por las armas, no pudieron doblegar su idiosincrasia y los indígenas prefirieron perecer o internarse más en la selva antes que aceptar las normas de los invasores.

Objetos labrados en oro y concha

Características Etnicas:

“Son de mediana estatura, gruesos, pies y manos pequeños, pero anchos, color tostado, cabello negro y lacio…No tienen pelo de barba ni vello” (Nicolás de la Rosa, citado por Rojas, 1980).

 

Bibliografía:

Rojas de Perdomo, Lucía. “Manual de Arqueología Colombiana”, Carlos Valencia editores, Bogotá, 1980.

 

Características Sociales y Económicas de los Taironas

Los arqueólogos han definido dos periodos claves en la cultura precolombina de los Taironas:

a) El periodo Nahuangue del 100 d.c. al 900 d.c., caracterizado por artesanos de la concha, el metal y las piedras preciosas y la representación de figuras realistas. Usaron aleaciones de oro y cobre, razón por la cual, los adornos elaborados tenían una coloración roja.

b) El periodo Tairona del 900 d.c. a |700 d.c., destacado porque en la orfebrería utilizaron la técnica de la cera perdida para crear objetos con volumen y muchísimo detalle.

Su gobierno tuvo características teocráticas. Aunque el mando lo ejercían caciques principales y menores.

Los guerreros tenían como distintivo una gran cola colgada de la cintura por la parte de atrás. Usaban flechas de punta de macana y espina del pez llamado raya, envenenadas cuyo efecto letal era casi inmediato. Usaban galgas, que consistían en grandes piedras que dejaban rodar de las partes altas de la sierra.

Sobre la autoridad de los caciques se encontraban los sacerdotes, llamados naomas o noamas. Ejercían su ministerio en grandes centros ceremoniales, que construían para tal efecto y allí se reunía la comunidad que estuviera sujeta a determinado naoma. Realizaban cada mes en tiempo de luna nueva los ofrecimientos y ritos a sus deidades, llevando a cabo grandes fiestas.

Los cronistas dicen que los centros ceremoniales eran llamados cansamarias, nombre que aún persiste entre los Kogis y que muestra la influencia cristiana. Estaban situados en las partes altas de la sierra; hacia allá conducían caminos empedrados, a las vera de los cuales existían habitaciones para que descansaran los peregrinos y también especies de pozos llamados huichos, en los que recolectaban el agua del deshielo, para abastecerse durante el recorrido.

Cada pueblo tenía su casa ceremonial que servía de depósito de alimentosy utensilios para uso comunal. Cuando el indígena moría , sus pertenencias pasaban al cacique principal y una menor cantidad a su familia. Es probable que tuvieran un sistema de redistribución de los bienes.

Practicaban una antropofagia ritual con los indígenas más valientes, que consistía en beber la grasa que se desprendía de su cuerpo cuando era cremado. Se han encontrado tumbas de pozo simple en las que depositaban las urnas cerámicas, hasta de 1.10 metros de forma globular y con una figura antropozoomorfa en el cuello, posiblemente una deidad protectora.

Los personajes principales usaban objetos que atestiguaban su dignidad como bastones de mando y hachas que se usaban en las ceremonias, dados su dimensión y peso.

Los delitos eran sancionados dentro de las casa ceremoniales, en donde ponían a los infractores a tejer mantas. Los cronistas españoles escribieron que la holgazanería era una falta capital, pero el homosexualismo y las relaciones incestuosas no constituían delito. La fortaleza física era alabada y la debilidad, motivo de burla.

El matrimonio era polígamo, pero parece que estaban más inclinados a la poligamia. Las jóvenes se casaban recién pasada la pubertad, previo ayuno de 9 días, y el matrimonio era un trueque por objetos y alimentos. Los padres escogían al mejor pretendiente y éste podía devolver la esposa sino se comprendían.

El cronista Nicolás de la Rosa (citado por Rojas, 1980) contó que cuando llegaba el momento del alumbramiento, la mujer se aislaba, colgaba su hamaca y ponía a calentar un poco de agua con la cual bañaba luego a la criatura y así misma. Se quedaba luego reposando con el niño durante 9 días, pasados los cuales salía al arroyo y repetía el baño, para luego retornar a la comunidad. Se daba nombre a la criatura de acuerdo con el animal que se hubiera percibido durante el nacimiento.

Los ancianos eran estimados y les proporcionaban alimentos de maíz y chica.

 
 
  Restos El Pueblito    
 

 

Los Taironas construyeron caminos enlosados, escaleras, puentes, canales de desagüe y riego, terrazas de cultivo, muros de contención, plataformas de habitación y plazoletas donde estaban los centros ceremoniales. Los vestigios de los poblados son abundantes en toda la sierra nevada, pero por la acción de los guaqueros y colonos, se han destruido buena parte de éstos. Aparte de el Pueblito, se ha descubierto otra zona denominada por los arqueólogos como Buritaca 200.

Desarrollaron un proceso de ingeniería urbana con trazado de redes de caminos que relacionaban los poblados entre sí y los distintos barrios. Estos se comunicaban por redes internas de caminos menores que desembocaban en un centro ceremonial o plazoleta principal, de mayores dimensiones que el resto de las habitaciones. Las viviendas eran construidas con madera y paja o palma y no utilizaron la piedra para levantar paredes.

Aprovecharon las laderas de las montañas con muros de contención, para obviar el desnivel y evitar el desbarrancamiento, construyendo encima sus plataformas de habitación o su sementeras. Para levantar los muros apilaron las piedras planas acomodándolas muy juntas unas a otras sin utilizar ningún cemento y los espacios están rellenos con piedra más pequeña. Esta técnica se ve en Pueblito, Ciudad Perdida y La Aguja.

El maíz y demás cultivos complementarios (frijoles, batatas, ñame, auyama y ají), así como la pesca, ayudaron a sustentar una economía autosuficiente que luego produjo excedentes para almacenar y tributar. Desarrollaron la industria textil (sembraban algodón), cerámica, lítica y orfebre.

Comerciaban con los indígenas de las comunidades cercana y con otros grupos alejados como los muiscas, con quienes obtenían mantas y las esmeraldas que empleaban en la orfebrería y en los adornos de sus mantas y vestidos. Los muiscas recibían a cambio caracoles marinos que utilizaban como instrumentos musicales.

Los indígenas de la sierra intercambiaban mantas y oro con los demás grupos, así como sus collares de cuarzo, jadeíta, cornalina y concha.

Parece que cultivaban mediante el sistema de mingas, que consistía en que se reunían indígenas de diferentes sitios para ayudarle a uno de ellos en el desmonte y siembra. Luego iban rotándose para ayudarse en sus respectivas sementeras.n Los dueños de las tierras estaban obligados a dar de comer y beber a los que lo ayudaban. El mismo sistema lo practicaban con la construcción de sus casas, que eran de madera, caña, bejuco o palma, con planta circular.

Acostumbraban mascar coca mezclada con cal, que llevaban en un calabacillo colgado a su cintura, llamado Poporo.

Existía una división del trabajo según los sexos: el hombre realizaba el desmonte y las siembras de los cultivos, cazaba, pescaba y tejía hamacas, mantas y mochilas de fique; la mujer cosechaba, cocinaba, hilaba y tejía algodón y fique para elaborar vestidos, mantas y sombreros.

Tenían especial inclinación por la música. Sus casas estaban adornadas con caracoles suspendidos, porque les agradaba el sonido de su choque con el viento. Elaboraban tambores con troncos de árboles y pieles de animales, flautas de hueso, pitos y ocarinas de cerámica y trompetas de caracol.

En la zona, hoy en día, habitan los indígenas Koguis, Ikas, Wiwas y Kankuanos.

Orfebrería

Tuvieron una avanzada metalurgia de oro, cobre y tumbaga. Son típicas las figuras de cuerpo antropomorfo y cara felina, con un gran tocado muy elaborado, en forma de alas de mariposa desplegadas. Mason citado por Rojas (1980) anota como técnicas de metalurgia, la fundición, cera perdida en moldes cerrados o abiertos, martillado, laminado, soldadura, el dorado, el repujado y el martillado en caliente.

El animal mas representado fue el murcielago, adornos que transformaban al hombre en el murcielago. Usaban ofrendas en sitio sagrados como los muiscas, para solicitar favores, gracias o recuperar el equilibrio del universo.

Alfarería

En la alfarería, rara vez representaron figuras antropomorfas naturalistas y prefirieron la combinación de cuerpo de hombre y cabeza de jaguar y los conjuntos con serpientes bicéfalas y aves marinas, posiblemente seres míticos, todo en vasijas de diferentes tamaños.

Aspectos Funerarios

Solían enterrar a los personajes principales cerca de los sitios sagrados, y a la gente común, dentro de las casas. Creían en otra vida a la cual había que llevar los haberes. Consideraban a la muerte como un viaje hacia el nacimiento del sol, lloraban su desaparición y le rendían culto cantando sus hazañas durante el velorio. Enterraban a sus muertos con un ajuar proporcional a su riqueza y su rango. Las tumbas son de pozo con cámara lateral y cavadas a una profundidad de 2 a 5 metros.